El cineasta Ingmar Bergman murió ayer a los 89 años de edad en su casa de la isla Faro. El sueco era uno de los últimos "grandes" del séptimo arte, un maestro del cine moderno. Nacido en Upsala en 1918, el ambiente profundamente religioso de su familia (su padre era pastor protestante) marcaría los contenidos de su cine, buena parte de él muy centrado en los temas espirituales y metafísicos. Sus estudios fueron de letras e historia del arte pero muy pronto iniciaría su carrera en el mundo de la ópera y el teatro, artes que nunca llegó a olvidar del todo y a las que retornó en diferentes momentos de su vida.
Aunque sus primeros trabajos cinematográficos son de 1944 el reconocimiento internacional no le llegaría hasta 1953 con el drama "Un verano con Mónica". En 1956 rueda su película tal vez más conocida, "El Séptimo Sello", que supone su consagración. La historia del cruzado que vuelve a una lúgubre Escandinavia feudal azotada por la peste negra le convertirá en uno de los autores más aclamados del cine mundial. En plena forma creativa tras esta película va a rodar casi sin respiro otras tres obras maestras como son "Fresas Salvajes", "El manantial de la doncella" y "El rostro". Tremendamente prolífico, a lo largo de los años 60 rueda dramas experimentales como "Persona" o parábolas anti-bélicas como "La vergüenza", una de sus escasas incursiones en el terreno político.
En los años 70 rueda otras importantes películas com "Cara a cara" o "Secretos de un matrimonio", adapta al cine "La flauta mágica" de Mozart y filma en Alemania con producción de Dino de Laurentis "El huevo de la serpiente", sobre los orígenes del nazismo. Un tema que le tocaba muy personalmente, ya que como confesó años más tarde en su juventud había sido un ferviente admirador de Hitler.
En 1982 filma "Fany y Alexander", otra joya, ganadora del oscar a la mejor película extranjera, y que iba a ser sus despedida del cine. Tras este filme escribe sus memorias "Linterna Mágica" (editadas en España por Tusquets) y guiones para su hijo Daniel Bergman, su ex mujer Liv Ullman y para el cineasta danés Billie August. A finales de los 90 gracias al abaratamiento de los costes de producción propiciado por las tecnologías digitales regresa al cine como director. Su última película es "Saraband" de 2003.
Creador de escuela, sus películas están asociados a nombres como los de las actrizes Liv Ulluman o Bibi Andersson, el actor Max Von Sydow o el director de fotografía Sven Nykvist. Entre sus "herederos" cinematográficos destacan nombres como los del danés Billie August, o el norteamericano Woody Allen, fanático admirador de Bergman cuya influencia ha releido en clave de comedia.
lunes, 30 de julio de 2007
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